Eclipse de luna

Pasó el eclipse, y hasta nuevo aviso la Tierra vuelve a ser un planeta sin sombra. O más bien, la sombra de la Tierra vuelve a fundirse con la oscuridad del universo como si ambas cosas, oscuridad y sombra, fueran una sola. ¿Lo son? La sombra es una oscuridad con vocación de protagonismo, un antagonista que nos ratifica, la nada que da fe de la materia. Ayer miraba la luna pensando que en esa sombra proyectada estamos todos y ninguno, los vivos, los enterrados, los incinerados y los que se ahogan en el mar, nuestros cuerpos y nuestros ácaros, como agua en una esponja que recupera su forma después de ser estrujada. La sombra de la Tierra, hoy como hace cuatro mil quinientos millones de años, cuando no había nadie que se parara a mirar la luna roja.

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