La modelo

Cuando eres tan bella

Y siempre sales bien en las fotos

Cuando eres tan sensible

Y tu mirada comunica tu mundo interior

Cuando eres tan enigmática

Y tu sonrisa es una barca que se desplaza sin remos

Cuando eres tan etérea

Que no pisas el suelo y tu frente apresa los vientos

Cuando eres tan frágil

Pero las piedras que caen del cielo no te rozan

Cuando te muestras frívola, voluble, venérea

Mientras arraigas en el culto a ti misma

Cuando al mostrarte

Construyes un juego de espejos

¿Qué queda de mí, qué me arrebatas?

Mediterráneo

Un amigo una vez se encontró

un cuerpo flotando en el agua

Había salido a bañarse al amanecer

en una playa de Alicante

Hace más de 40 años

34.361 migrantes

muertos en el Mediterráneo

desde 1993

ocupan 56 páginas de The Guardian

el 20 de junio de 2019

A muerto por día

son 94 años de muertos

Eso no es rentable

Pero en 26 años

es otra cosa

Los tiburones del Mediterráneo

saben lo que hay al otro lado

Trafican con almas y pateras

sin ocultar siquiera

sus tres filas de dientes

Los tiburones del Mediterráneo

están bien alimentados

¿Quién quiere bañarse en sus aguas?

Hay 34.361 opiniones

sobre la calidad de las mismas

Hoy hace 8 días

que saltó la noticia

y si hacemos cuentas

1.321 muertos y medio al año

es lo que sale

Recuento estadístico

3,6 por día

repartidos por toda la costa

de nuestro mar más querido

con sus infinitas playas

Muy mala suerte hay que tener

para tropezarse con uno

mientras nadas

como le pasó a mi amigo

Pero eso es agua pasada

Hoy hace 8 días

y es viernes 28 de junio:

empiezan las vacaciones

Las aparté

Las aparté

Las tiré

Las expulsé

Las descarté

Las rechacé

Las desterré

Las destruí

Las rasgué

Las quemé

Las rompí

Las aborrecí

Las odié

No las negué

No las desprecié

No las enterré

No escupiré sobre su tumba

Obras perdidas

Como se pierde el tiempo

O los trabajos de amor

No lloraré

No gritaré

No me enfadaré

No desesperaré

No perderé la razón

No tendré la razón

No daré la razón

No quitaré la razón

No buscaré la razón

No ocultaré la razón

No comentaré la razón

No razonaré

Obras perdidas

Como se pierde el tiempo

O los trabajos de amor

Premio

Una vez soñé que asistía a la entrega de un Nobel

en un gran teatro de Estocolmo, sobriamente lujoso.

Era yo muy joven.

También soñé que compraba tomates en NY,

en un puesto callejero.

Lo que recuerdo de ambos sueños es el color rojo

del terciopelo, de los tomates.

No hay lujo sin terciopelo, pero más lujo es sentir

el calor del sol sobre la piel de un tomate.

La escapista

¿Y qué pasa si a nuestro alrededor todo sucede como siempre,

si las glicinias y las bignonias siguen floreciendo,

si el polvo se sigue posando sobre los libros del estante,

si el gato sigue durmiendo enroscado en el cojín?

¿Qué pasa si nada cambia y se queda así eternamente?

¿No es esta mansedumbre de lo cotidiano,

esta facilidad con la que sucede lo pequeño,

este transitar despacioso de los días, el Paraíso?

¿No eres tú regando, restaurando, acariciando,

cuidando de cada ser y cada objeto,

no eres tú la creadora, la dueña del espejismo?

¿Por qué falla el holograma? ¿Por qué se descompone en mil imágenes grotescas?

¿De dónde salen los gritos, los aullidos?

¿No basta con ocuparse de todo a conciencia para que perdure

en calma hasta el fin de los tiempos, para fingir, incluso,

que se puede pacificar el mundo con el solo impulso del corazón,

que estas cuatro paredes no son porosas y permeables a la acción de lo exterior,

que esta carne no tiembla ante el dolor y ante el miedo,

porque tal cosa no existe cuando todo sucede a nuestro alrededor

como siempre?

Miro

Miro, con la paciencia de la nieve que se posa

una vez y otra, para convertirse en agua.

Con fingida inocencia, sin más propósito

que extenderse, se posa

cubriéndolo todo de preguntas blancas,

como si no supiera dónde, como si no supiera qué, como si no supiera cómo.

Hay un árbol del que cuelgan espejitos redondos

que tintinean y se empañan antes de quebrarse

con un ruido similar al del hielo que se resquebraja

en la superficie del lago, y el agua que corre por debajo

es como la que gotea de las ramas, solo que negra y honda.

Y llegados a este punto, miro, y vuelvo a estirar el velo

sobre el paisaje descompuesto, esperando

otro resultado tras la nevada nueva.

Hace algún tiempo

Hace algún tiempo escribí un relato que terminaba así: “Por eso nunca, nunca, escribe poemas de amor”. ¿Escribo yo poemas de amor? Sí, los escribo, aunque pocos. Y los enseño aún menos. Lo que no he escrito nunca es un poema de amor con la palabra “amor” dentro. Andaba pensando en eso estos días, en cual es la auténtica naturaleza de los poemas y canciones de amor ¿Se habla de lo que se tiene, de lo que se pierde, de lo que se desea? ¿Ha de sentirse uno en algún estado de ánimo especial? ¿O se trata solo de apartar la mente de las rutinas cotidianas, de la opresión del día a día, de lo plano, de lo insulso? Como para responder a esta pregunta, el ejercicio que me había propuesto -escribir un poema de amor con la palabra “amor” dentro- se “desenroscó”, él solito, después del debate de anoche. Ahí os lo dejo, para mojarlo en esta lluviosa mañana de abril cual churro en el café:

 

Mientras dure el amor no habrá

botellas de vino vacías,

ni velas recién encendidas

o a punto de apagarse.

Habrá siempre jabón

en el pompero,

arena

en el reloj,

rosas

en el rosal.

Todo, todo, estará

en pleno y abundante suceso,

obstinadamente dispuesto

a volver a repetirse.

Mientras dure el amor, nada será

sombra paralizada,

enfrentamiento hosco de ayeres y mañanas.

Mientras el amor dure, el presente

irá durando,

irá siendo,

irá estando.

Un gato

Estoy nerviosa. Me enderezo en la silla, cierro los ojos y relajo los brazos:

– Ooommmmmmmmm, …

Así, varias veces.

El sonido cada vez me retumba más en el pecho y en la cavidad bucal, incluso noto cierta vibración en los dientes. Visualizo a mi gato, cuando caza moscas vivas y las deja aletear entre sus labios. Me río por dentro, como un Buda feliz, y recuerdo unas líneas que escribí leyendo la novela de Natsume Soseki “Soy un gato”, que me regaló mi querido amigo y desconocido artista Julio Queipo Ferragut:

 

Un gato llega hasta la valla del jardín.

Un perro, hasta las afueras del pueblo.

Un niño, hasta las lindes del bosque.

Un cazador, hasta lo más profundo.

Un ciervo, hasta los pastos del valle.

Un lobo, hasta el cercado comunal.

Un zorro, hasta el gallinero.

¿Dónde están los límites?

 

El instinto y la necesidad marcan los límites.

También la imaginación.

Y el miedo.

 

Feliz semana de primavera adelantada. Las glicinias están ya en plena floración y el viento de marzo se lleva los pétalos a ráfagas. El cambio climático es real.

 

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Las desnoches

¿Qué es esto?

Son tus desnoches, querida,

la forma en que te desvaneces

cuando duermes, el modo

en que se desdibuja tu rostro,

incluso cuando te desvelas,

o ante el rumbo desconocido

de tus sueños,

desde antes de desmaquillarte

hasta después de despertarte.

Hoy masticabas

los bordes de un filete que eran

todo nervio, y dejabas en el plato

el centro intacto y tierno.

Qué belleza, qué emoción.

Solo lo mejor para quien venga a verlo.

Solo lo mejor.