Amigos de alguna vez

Tengo la cabeza llena
de nombres que aletean
como si buscaran
su rama al atardecer

Muchos han huido en un revoloteo
del que nadie fue consciente,
pájaros migratorios
que, a veces, vuelven de su viaje

Otros se han perdido en la noche
o han caído
bajo las garras de la lechuza

A la lechuza, amigos,
no se le escapa una.