Un gato

Estoy nerviosa. Me enderezo en la silla, cierro los ojos y relajo los brazos:

– Ooommmmmmmmm, …

Así, varias veces.

El sonido cada vez me retumba más en el pecho y en la cavidad bucal, incluso noto cierta vibración en los dientes. Visualizo a mi gato, cuando caza moscas vivas y las deja aletear entre sus labios. Me río por dentro, como un Buda feliz, y recuerdo unas líneas que escribí leyendo la novela de Natsume Soseki “Soy un gato”, que me regaló mi querido amigo y desconocido artista Julio Queipo Ferragut:

 

Un gato llega hasta la valla del jardín.

Un perro, hasta las afueras del pueblo.

Un niño, hasta las lindes del bosque.

Un cazador, hasta lo más profundo.

Un ciervo, hasta los pastos del valle.

Un lobo, hasta el cercado comunal.

Un zorro, hasta el gallinero.

¿Dónde están los límites?

 

El instinto y la necesidad marcan los límites.

También la imaginación.

Y el miedo.

 

Feliz semana de primavera adelantada. Las glicinias están ya en plena floración y el viento de marzo se lleva los pétalos a ráfagas. El cambio climático es real.

 

IMG-20190319-WA0016

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s