Dos palomas

Dos palomas se cortejan trazando círculos sobre la acera. Una es gris, la otra parda. Las palomas de la Biblia son blancas. También las de los magos… ilusionistas, claro. La ilusión nos mantiene vivos en este mundo y nos prepara para el otro. La ilusión hay que conservarla intacta, hay que vestirla de blanco. ¿Qué pasaría si el Espíritu Santo fuera una paloma gris, como esas que se acurrucan en los aleros, picotean en las aceras, se persiguen en círculos y mueren en cualquier esquina; esas palomas llenas de bichos que todo lo ensucian y a las que solemos llamar ratas de ciudad, que solo nos gustan cuando nuestros niños se divierten con ellas, unas veces tirándoles migas, otras asustando a las pequeñas bandadas que se posan en la arena bajo el sol de invierno? A veces, cuando veo una paloma moribunda, me pregunto si su alma se desprenderá en forma de paloma blanca.

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