La lengua mala

Había una vez una lengua que vivía en el hueco de debajo de una escalera. A esta lengua le gustaba asustar de vez en cuando a la gente, y entonces salía de su escondite toda estirada hacia arriba y haciendo “¡Buh!”. ¡Cómo corrían todos! ¡Cuánto se divertía la lengua! También era muy amiga de hacer pequeños charquitos en los que se resbalaban los niños y de asomar discretamente la puntita, a ras de suelo, para poner zancadillas. Era una lengua muy revoltosa y todos estaban ya muy hartos de ella. ¿Por qué no hacían nada para pararle los pies?, diréis. ¿En serio? ¿Los pies? ¿A una lengua?

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