Genio

Ayer la primavera parecía haberse estrellado contra la acera, posiblemente descalabrada por el fuerte viento de marzo, cuando salí a la calle. Un empleado del Papizza baldeaba el suelo y los transeúntes nos arrimábamos a la pared del Edificio de la Prensa para no pisar los regueros de agua marrón y rosada que escurrían calle abajo. La ambulancia del Sámur seguía allí, a puerta cerrada, como un huevo de Pascua.

Aunque yo había andado todo el día de cabeza, puse buen cuidado para no llenarme de sangre la suela de los zapatos, y no conseguí superar la impresión hasta la noche, cuando un correo electrónico me trajo la siguiente noticia: “Geni le informa: ¿sabe que está emparentado con Ibsen?”.

Una de las cosas que ayer me tenían algo alterada era lo que di en llamar “la tristeza de las redes”. Pues bien, Geni es una más de esas redes que, según y cómo, nos entretienen o nos causan ansiedad, una ansiedad cósmica relacionada con la soledad y la insignificancia de cada ser en el mapa estelar de la historia. Cuánto nos esforzamos –como al parecer debe hacer el artista- en construir y mantener una individualidad, y cuántas veces deseamos, al mismo tiempo, ser uno más, indiscernible de los otros, parte de un todo, como una gota de agua que cae en el mar.

Retomando el hilo, Geni, que significa “genio” en sueco, es en realidad una web en la que los usuarios van construyendo sus árboles genealógicos, que se convierten en redes enormes cuando el sistema (o sus gestores) interrelacionan unos árboles con otros. El de mi familia, según por donde vayas ascendiendo, llega más o menos hasta mediados del s.XVI, y es un auténtico mareo visualizar las incorporaciones de nuevos miembros y sus ramificaciones.

Puesto que los árboles genealógicos tienen tantas ramas, es normal que, tarde o temprano, un pájaro se pose en alguna de ellas. En mi árbol el pájaro es Ibsen, que era descendiente del tío-bisabuelo de la tatarabuela de mi abuela paterna, o lo que es lo mismo, primo en quinto grado de la madre de mi abuela, lo cual, en definitiva, significa que la abuela de Ibsen y mi bisabuela tenían el mismo apellido, Plesner.

Pero si no fuera porque se trata de Ibsen, compartir su ADN sería como llevar sangre de un desconocido en los zapatos. Porque, lo confieso, no fue la primavera, sino un desafortunado viandante quien dio con la cabeza contra el suelo ayer junto al metro de Callao.

Si os apetece saber más sobre la etimología de “genio” y “genética”, os dejo este enlace:

http://etimologias.dechile.net/?genio 

IbsenPorSusanWeil      IBSEN por Munch

Ibsen según Susan Weil y Edvard Munch

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