Paisajes escogidos. Diario de una exposición.

10/10/17

Se puede decir que estoy en capilla, a un mes justo de la inauguración de mi expo. Las ocupaciones, la distancia a veces, nos impiden trasladarnos a ver cosas que nos interesan. La falta de tiempo nos disuade de leer grandes párrafos con explicaciones sobre las obras. Por eso, durante este mes, gota a gota, os iré contando en qué consiste la exposición y de dónde viene. Y aunque parezca contradictorio, no puedo dejar de pensar en estas palabras de Vladimir Holan (esas lecturas de la adolescencia que uno cree superadas): “Tú no sabes de dónde viene este camino / que no te llevará a ninguna parte, / pero poco te importa, porque ha estado lleno de encantos.”

En la imagen: Sin título (Azul Copenague), 2017. Lápiz sobre poliéster. 90 x 90 cm.

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14/10/17

Ni se termina, ni se destruye, ni se cuida ni, por supuesto, se fotografía, ¡hasta ahora! A veces hay obras de tanteo que acaban siendo un mero fracaso. O eso parece, porque un buen día cobran vida y se convierten en el origen de nuevas obras. Eso es lo que ha ocurrido con esta pieza del año dos mil, siempre inacabada, plegada y de cara a la pared, que ya en dos ocasiones se ha convertido en el punto de partida de nuevas series de dibujos: Epidermia, en 2002, y la que ahora presento en la exposición Paisajes Escogidos. ¿Cómo ha ocurrido?

En las imágenes, la obra inacabada, eterna candidata al cubo de basura  y -sobre el panel verde y a falta de rematar-  “Picnic impresionista”, un pequeño formato que podría ser el penúltimo desarrollo de la serie… u otro candidato al cubo, resucitable dentro de unos años.

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16/10/17

“¿Concede que hay un trabajo mental que tiende a formar o a construir… o, mejor dicho, a dejar que se forme todo un orden, todo un sistema, del que una parte, o bien algunas condiciones, están dadas?” (Paul Válery, “La idea fija”)

Igual que los niños pequeños comen cosas raras (tiza, goma de borrar, tierra) surge a veces el deseo de percibir  de otra manera lo que conocemos. Igual que una mano acaricia una montaña en este pequeño paisaje, ya destruido, del año ochenta y nueve, surge un día el deseo acariciar la obra permanente inacabada y frustrante y, de ese deseo de comprobar sus rugosidades, su orografía, un frottage que repentinamente revela, en su negritud, surcos, líneas y espacios recónditos por los que pasear la mirada.

En las imágenes: Mano acariciando una montaña, 1989. Óleo sobre lienzo, 46 x 63 cm. y Frottage, 2015. Lápiz sobre papel, 120 x 180 cm,  mi molde o patrón, o la condición que me viene dada.

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Molde

20/10/2017

“(…) hay que someterse a cierto apremio; poder soportarlo; durar en una actitud forzada para dar a los elementos de… pensamiento que están en presencia, o en cargo, la libertad de obedecer a sus afinidades, el tiempo de reunirse y construir, y de imponerse a la consciencia; o de imponerle no sé qué certeza…” (Paul Válery, “La idea fija”)

El papel pintado de la pared nos hacía descubrir seres antropomorfos, animales fantásticos y, sobre todo, muchos rostros. En Occidente lo llamamos proyección: ver como.

En japonés el término mitate añade un matiz de voluntaria consciencia a lo que podríamos tomar como proyección. Lo cuenta Augustin Berque en su libro “El pensamiento paisajero”: “(…) mitate, que se puede traducir por ver en tanto que. Este concepto se utiliza en numerosos campos pero particularmente en materia de paisaje. Consiste en ver un paisaje cualquiera como si fuera otro (…) lo que contaba a sus ojos no era la identidad física de las montañas sino la esencia de la relación que se podía establecer entre ellas por medio de determinadas referencias culturales.”

Así, lo que yo veo en mi oscuro frottage empieza siendo proyección y termina en mitate: las líneas de las ramas de los sauces, la vegetación frondosa y sombría y los reflejos del agua del jardín de Monet en Giverny.

En las imágenes:

Scratched Monet, 2015. Lápiz sobre poliéster, 86 x 78 cm.

Uno y mil paisajes, 2016. Lápiz sobre poliéster, 110 x 180 cm.

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Uno-y-mil-paisajes

23/10/17

“El huanyuan o jardín clásico chino fue el primero, entre todos los jardines ideados por el ser humano, en “acotar” una zona determinada de una colina o un arroyo y considerarla, tal cual, lugar de manifestación de una belleza que debe ser cuidada, respetada  y mimada, pero nunca deformada de modo que no puedan reconocerse sus orígenes silvestres e irregulares”. (Mario Satz, “Pequeños paraísos. El espíritu de los jardines”)

Lo grande contiene lo pequeño, no ya como en los fractales, en los que la estructura se reproduce en cada parte de un todo, sino de un  modo más básico, como cuando partimos en trozos una piedra: cada uno de ellos pasa a ser un todo que contiene el mismo tipo de elementos, del mismo tamaño y en la misma ubicación unos respecto a otros que en la piedra original. Son, eso sí, menos cantidad de elementos y al aislarlos en un formato diferente podemos observarlos de otra manera. Pero siguen reproduciendo en sí mismos aquello más grande de lo que proceden, y entonces lo pequeño contiene lo grande.

Imágenes:

Sin título (Azul Copenague pequeño), 2017. Lápiz sobre poliéster. 31 x 31 cm.
Paisaje escogido para Dimas, 2017. Lápiz sobre papel vegetal sobre lienzo, 7 x 10 cm.
(Dimas acaba de cumplir, o está a punto de hacerlo, dos meses de vida. ¡Felicidades!)

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27/10/17

“Mire, suponga, que tuviéramos consciencia de todo el trabajo efectuado por nuestro ojo cuando se acomoda” (Paul Válery, “La idea fija”)

Rebuscando en Giverny me he metido en la cocina de Monet. Las paredes están cubiertas de azulejos de Rouen en blanco y azul. Se pueden ver desde la puerta abierta del comedor, que pintó en amarillo para que destacara el azul de sus platos.

He leído que una de las primeras cerámicas chinas que se exportó en grandes cantidades a Europa fue la porcelana kraak, que se empezó a producir hacia 1640 (cuatro años después finalizaría la dinastía MIng). Es la porcelana azul y blanca que suele representarse en los bodegones del Renacimiento flamenco como símbolo de un lujo llegado de lejos al que no todos podían optar.

La posibilidad de elección está en la base de nuestros conceptos de libertad y bienestar. El artista elige constantemente. Incluso cuando decide, como suelo hacer yo, autoimponerse ciertas restricciones o reglas del juego, actúa libremente.

Me interesa el juego de la elección, que aquí es un juego visual, de discernimiento de un orden.

Hasta ahora, yo he elegido algunos fragmentos de un frottage como propuestas de paisaje. En la exposición propondré además al espectador la posibilidad de adquirir un paisaje elegido por él a partir de un dibujo. Yo lo reproduciré en azul sobre blanco y formato circular de veinte centímetros de diámetro, una referencia al ideal de apacibilidad doméstica que construyó Monet en Giverny.

Me gustaría hablar de más cosas: de la entropía, de la idea de felicidad que se basa en la posesión de objetos, del desorden social que implica que no todo el mundo tenga la misma capacidad de elección… Da tiempo a pensar muchas cosas mientras dibujas. Imaginad que fuéramos conscientes de todo el trabajo efectuado por nuestro espíritu para acomodarse.

Imágenes:

Dibujo para elegir: Sin título, 2017. Lápiz sobre poliéster. 147 x 110 cm.

Sin título, 2017. Lápiz sobre papel vegetal y lienzo. 20 cm. de diámetro.

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30/10/17

Como libélulas, los ojos vagan y se posan aquí y allá.

La noche es para las luciérnagas.

Imágenes:

Un estanque o trece, 2017. Lápiz sobre papel de seda y tela. 30 x 40 cm. cada uno.

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1/11/17

“El tema del viajes el tema  del paso por la vida, sus despedidas y vaivenes, y las montañas serpenteantes que lo circundan, la metáfora del entramado cósmico que se entrecruza en medio de ese viaje. El paseo o la excursión por el paisaje se inscribirán dentro de ese viaje, pero ya sin su peso cósmico  (…)

Ante la imposibilidad de poseer un jardín o una villa, ante la imposibilidad de viajar por las montañas, se acudía al viaje en espíritu a través de una pintura, un poema o incluso una composición de rocas (…)

(…) en una composición de rocas, o en una sola roca, podemos acceder a la inmensidad de un paisaje infinito y montañoso (…) en este entramado caleidoscópico de paisajes que se aluden unos a otros, de montañas transformadas en rocas  y rocas metamorfoseadas en infinito, como si todo fuera un único paisaje inmenso que pudiera englobar dentro de si todos los paisajes posibles, todos los jardines (…) un único paisaje: aquel que pudiera ser soñado por todos los seres humanos” (Antonio José Mezcúa López “La experiencia del paisaje en China, “Shanshui” o cultura del paisaje en la dinastía Song”).

Ahora estoy al final del viaje, la inauguración es la semana que viene. Empecé citando a Holan, un poema sobre un camino, que habla en realidad del paso por la vida.

En todos mis paisajes hay caminos, pero a veces hay que buscarlos. Ya no queda tiempo para desarrollar ese tema, hasta aquí hemos llegado… por ahora.

Imágenes:

Sin título, 2017. Lápiz sobre papel de seda y tela. 16,5 x 22 cm.

Caminos de Calaceite I (anverso y reverso), 2016. Lápiz sobre papel de seda. 27 x 23 cm.

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La exposición “Paisajes escogidos” tendrá lugar en la galería La Calcografía, Salamanca, entre el 10 de noviembre y el 12 de diciembre de 2017.

 

 

 

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