Por qué no conduzco

Dormir es saltar la comba de los días

y el amanecer un tanque rosa.

Despertar es abrir los ojos

a la gravedad y al peso de las horas.

 

La insistencia de la luz en la ventana

alcanza al durmiente en su país de nieve.

El sueño nos protege de la vida,

mas la vida nos protege de la muerte.

 

Dichoso aquel que sin sobresaltos…

¡Eh, despierta!

¡Ya está en verde!

 

 

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