La lluvia

Después de tanto esperar, llueve ahora,

por sorpresa y abundantemente,

en la madrugada de un domingo de agosto,

y se mojan las colchonetas de las tumbonas

y del columpio de jardín que no está en un jardín,

pero bueno, qué más da, por lo menos

no ha llegado de puntillas en medio de la noche.