Sin perdón

Un olor a colonia marca el rastro por donde pasaron una madre y su bebé. Ella empuja el carrito sobre el fuego de la acera con la convicción de una carabela, segura de estar abriendo una nueva ruta hacia el futuro. No hay perdón para quien trunca, rompe, borra, tuerce, los millones de caminos que abrimos las madres.