Quince de abril

Quince-de-abril, quince-de-abril, quince-de-abril… como una campanita de plata que me llama a una cita acordada. Quince-de-abril, quince-de-abril… con esas dos íes que me consuelan de la falta de sonoridad de mi nombre volátil. Generaciones de vencejos han cruzado los atardeceres de mis quince-de-abril, millones de gritos aéreos. Por muchos años. Os saludo a todos.