Raros días de marzo

Estos grandes copos

no pueden ser otra cosa

que las almas de los gorriones

muertos

que posándose en las aceras

vienen a picotear

el frío pan de los fantasmas

en el mediodía de marzo.

Así medita Calpurnia recordando

la gran pira funeraria de su divino esposo

mientras una paloma perpleja

se rasca la cabeza con la pata

entre el agua coagulada.

 

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