Uno tiene su pequeña casa

Uno tiene su pequeña casa, su pequeño embarcadero sobre el lago, su pequeño bote en el que remar de vez en cuando sin salir de este pequeño mundo que en invierno es como de bola de cristal. Uno tiene su vida, que a veces siente infinita y otras veces es ese hilillo de agua que escapa de la cisterna del váter y hay que volver a tirar de la cadena para no desangrarse. Uno tiene su cadena, unas veces enganchada al cuello y otras al corazón, y a veces uno intenta ponerle a otro esa cadena. Pero cuando uno tiene su pequeña casa y su pequeño embarcadero se siente como el alfiler que en el corcho sujeta una nota grande de escritura desconocida y puede aceptar sentirse desbordado y agradecido por la desmesura del universo.

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Fotografía de mi prima, Gunilla Stavenow