A veces abre uno los párpados

A veces abre uno los párpados en el momento exacto en que la luz del alba aún no vence a la oscuridad del cuarto. Los pocos puntitos brillantes de algún aparato eléctrico brillan como diamantes en una cueva y sientes el espacio como quien se asoma a la poza de un río en una tarde resplandeciente de verano. El día entra en la retina y la confusa presencia de los sueños retrocede y se acurruca como un vampiro. Tal es el agradecimiento de los ojos a la luz.

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