La ola

A medida que se congela, la ola va escupiendo cuchillos de hielo. No hace mucho era un manto líquido, vivo y resplandeciente. El frío ha ido cuajando en ella, primero, el quebradizo estupor, la densa amargura después, y por último un resentimiento sólido expresado en punzones transparentes. ¿Es esto el invierno? No, es el desengaño. Pero para entenderlo, tendríais que ver cómo se congela una ola en Siberia.