¿Os acordáis de Pilar?

¿Os acordáis de Pilar?

No hace un año que me la encontré en el portal, con su carrito de la compra.

– Buenos días Pilar ¿Quiere que la ayude con el carro?

– Si no te importa…

Por mucho genio que tengan, las señoras mayores se ponen muy mansas cuando se les ofrece ayuda.

Atravesamos el corto pasillo de entrada y salimos a la luz del patio, con sus dos naves. En una de ellas está el estudio que comparto con Rafa. El resto es una especie de corrala, todos los pisos tienen entrada desde allí. A la izquierda una escalera interior lleva a los dos pisos superiores, pero al primero se accede por una escalera exterior que queda a la derecha. Es donde vive Pilar, al final de diez o doce escalones de hormigón.

Al levantar el carrito casi me caigo al suelo.

– ¿Pero qué lleva usted aquí, Pilar?

Una barra de pan, una botella de leche, media docena de huevos, pensaba yo.

– Ay, sí, siempre me paso comprando.

– ¿Y se lo sube usted sola todos los días?

– A ver hija ¿quién si no?

– ¿Pero cuántos años tiene?

– Tengo ya noventa.

– Pues si que está fuerte usted.

La puerta de Pilar lleva algún tiempo empecinadamente cerrada y sus plantas se están secando. Rafa me dice que ha muerto, que últimamente no le reconocía cuando se encontraban. Le cuento lo del carrito porque fue la última vez que la vi.

–  Lo cargaba de latas hasta los topes, me contesta.

– Como la yaya, digo yo, las mujeres que pasaron la guerra hacen eso, acumulan víveres que luego caducan. Aunque ella debía de ser muy niña por entonces. Si llega a ser más mayor, se mete a miliciana seguro.

– Y habría cambiado el curso de la historia, suelta Rafa, ¡menuda era!

Nos reímos los dos en el frío del estudio.

Pienso en mi hijo. Le gusta buscar restos de la Guerra Civil por la Casa de Campo. A veces, junto a balas y restos de metralla, encuentra llaves oxidadas de latas de conserva con su tapa enrollada alrededor.

Rafa y yo nos ponemos nostálgicos y dedicamos un par de minutos al recuerdo de Ángel, nuestro Viejecito Duracel. Pero esa es otra historia.

 

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