Lo confieso: estoy sufriendo una crisis

Lo confieso: estoy sufriendo una crisis de celos profesionales generalizados que me tiene paralizada. Por causas que desconozco, me ataca cada domingo por la noche desde hace algún tiempo, con réplicas esporádicas los días laborales. Como suele ser en estos casos, el detonante es el éxito de una persona en concreto, sin que, al mismo tiempo, sea yo capaz de negarle su derecho al disfrute de aquello por lo que ha trabajado muy duramente.  Por más que recurro a toda filosofía oriental y occidental que se cruce en mi camino, mi mundo se ha vuelto verdoso.

No hay nada que odie más que detectar la envidia en la mirada de los otros, y ahora la veo cada vez que me miro al espejo. Hago ejercicios de concentración, repaso mis convicciones sobre la futilidad del triunfo… ¿convicciones?  “Querida Ángela -me dice mi demonio, el que se sienta en mi hombro derecho-  ésta es tu verdadera naturaleza, ven conmigo al lado oscuro”. “No, no –grita mi ángel destrozándome el tímpano izquierdo-, saca las alas ¡vuela!”

Soy el hombre que carga con el saco en el cuadro de los pecados capitales de El Bosco y solo veo el suelo.

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El Bosco, “Los siete pecados capitales (Envidia)”