Llevo un rato despierta

Llevo un rato despierta con los ojos cerrados… me duele la cabeza.

Con la mano izquierda en la almohada, la palma vuelta hacia la cara y la frente apoyada en las puntas de los dedos, los pensamientos van y vienen.

De repente las ideas se descomponen, como si se separaran entre sí con un ligero desplazamiento tectónico, y un paisaje táctil ocupa su lugar. No lo veo, lo “siento”, y no es posible explicar la intensidad y la certeza de esa sensación. Cuando intento analizarla, desaparece.

Abro los ojos. La oscuridad del cuarto cabe en un dedal. Me estiro. Me duermo.

Aunque invisible, el paisaje era de piedras.

No era éste. No creo que pudiera dibujarlo.

PaisajePiedras