Vivo en un tren parado

Vivo en un tren parado y disfruto de lo que tengo:

plantas viejas pero fieles, tres pares de ojos de gato,

un perrito que duerme al sol…

Uso lo que tengo:

zapatos que me acompañan, ropa de toda la vida,

los mil utensilios cuyo tacto conozco.

Gasto lo que tengo:

mi tiempo de ahora, mi vida de hoy.

Sin remordimientos,

si no puedo, no lo hago.

Mantengo las vías transitables

por si el tren se pone en marcha.

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