Como soy un poco luterana…

Como soy un poco luterana y un poco zen, tiendo hacia la sobriedad y la disolución. Pero el lado oscuro me arrastra -sin mucha resistencia por mi parte- hacia la acumulación y la extravagancia (le echaré la culpa al catolicismo barroco) como en un divertido descenso a los infiernos. No creo que nunca pueda conciliar estos extremos y me canso de hacer de moderadora. Me imagino un hogar y un estudio gemelos y paralelos -dos hogares y dos estudios, en realidad-, comunicados entre sí: en cada uno de ellos me entregaría al estado anímico-espiritual de cada momento como en una relación adúltera, permanentemente infiel a mí misma. El jardín, eso sí, siempre salvaje.

No se puede saber si es niño o niña

No se puede saber si es niño o niña. Le llamaremos Él solo para diferenciarle de su madre. Tendrá unos dos años. Lleva el gorro calado hasta la mandíbula y los brazos estirados por efecto del plumas. Con las piernas hacia adelante, atraviesa la  mañana a velocidad de crucero. La madre dice: “Oye… esto es importante… tenemos que entregar esta semana el informe de….” Voy perdiendo su voz según avanza, sujetando fuertemente las asas del carrito ¿Sabe Él que esa voz que le respalda se dirige a otra persona? ¿Sabe que su madre sobrevuela otros paisajes como un halcón, sin perderle de vista, diminuto e importante como un pequeño punto móvil en el fondo del valle? Lo que seguro no sabe es que en esta diaria matemática de confianza y sudor nuclear –ella en su prisa y en su abrigo, Él en su burbuja de lana y plumas- él es el elemento de fusión de donde procede toda la energía que les llevara mucho más lejos, a mayor distancia y, si no al infinito, sí mucho más allá, en cualquier caso, de la guardería y la casa de los abuelos. Durante un tiempo.

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Gracias al comentario

Gracias al comentario de un amigo, empiezo la mañana haciendo una búsqueda sobre Robert Filliou y doy con este texto, de Maciunas, creo. Me esponjo de gusto en mi asiento cuando leo este tipo de cosas que no pueden menos que llevarte al autoanálisis de lo que realmente quieres como artista, y alternativamente deseo una cosa y la contraria. Como en un traumatropo (sí, así se llama) yo quiero el pájaro en la jaula, pero me fastidia encerrar al animalito de por vida y, sobre todo, quiero jugar a meter el pájaro en la jaula. Enaltecida con estos pensamientos, leo “el dibujo es algo muy serio”, comentario de Pilar Citoler bajo el epígrafe “Cubrir un vacío con dignidad” acerca de la nueva feria Drawing Room. Seriedad… dignidad… Creo que el resto de la mañana lo dedicaré a la búsqueda de empleo.

annex5 (1)traumatropo